Las acciones de SpaceX se acercan al precio de salida a bolsa tras una caída del 38 %

Mercados
Actualizado: 14/07/2026 01:52

El 14 de julio de 2026 (hora de Pekín), las acciones de SpaceX (SPCX) cayeron por segundo día consecutivo, cerrando en 139,14 $ (una caída diaria del 4,24 %). El mínimo intradía tocó los 137,68 $, apenas un 2 % por encima del precio de salida a bolsa de 135 $. En las operaciones posteriores al cierre, el valor retrocedió aún más hasta los 137,87 $. Desde su debut en el Nasdaq el 12 de junio, la acción de SpaceX ha vivido una auténtica montaña rusa: en solo cuatro sesiones tras su estreno, se disparó hasta un máximo histórico de cierre de 225,64 $. En los 17 días bursátiles siguientes, el valor retrocedió en 11 ocasiones. Desde ese pico, las acciones han caído ya más de un 38 %.

Este retroceso sostenido no solo ha impactado directamente en la capitalización bursátil de SpaceX, sino que también ha reducido de forma significativa la fortuna personal de su fundador, Elon Musk. Según el ranking en tiempo real de multimillonarios de Forbes, el patrimonio de Musk cayó hasta los 879 300 millones de dólares el 14 de julio, rompiendo el umbral de los 900 000 millones. Esta corrección borró 37 900 millones de su fortuna. A pesar del revés, Musk sigue siendo la persona más rica del mundo, por delante de los cofundadores de Google, Larry Page (290 100 millones) y Sergey Brin (267 600 millones). Musk posee aproximadamente 4 800 millones de acciones de SpaceX y 350 millones de opciones sobre acciones, además de unos 700 millones de acciones de Tesla. Su patrimonio alcanzó un máximo de 1,45 billones de dólares el 16 de junio.

La fuerte volatilidad en el precio de SpaceX refleja, en esencia, una reevaluación concentrada del mercado sobre la lógica de valoración del gigante espacial comercial. En su salida a bolsa, SpaceX recibió una valoración objetivo entre 1,77 y 2 billones de dólares, convirtiéndose en la mayor OPV de la historia. Sin embargo, a medida que se disipaba el entusiasmo inicial, los primeros inversores recogían beneficios y las cuantiosas pérdidas de la empresa se hacían más evidentes, el mercado empezó a plantearse una cuestión fundamental: ¿cuál es el verdadero fundamento comercial que sostiene el valor a largo plazo de SpaceX?

La triple lógica tras el retroceso: recogida de beneficios, digestión de valoración y estructura de free float

La caída de SpaceX desde su máximo de 225 $ hasta el entorno de los 140 $ no responde a un único factor, sino a la confluencia de varias fuerzas.

En primer lugar, la recogida de beneficios típica tras una OPV. La salida a bolsa de SpaceX fue uno de los acontecimientos más seguidos por los mercados de capitales globales en 2026. Tras ejercerse la opción green shoe por parte de los colocadores, la recaudación de la OPV se acercó a los 86 000 millones de dólares, superando el récord de Saudi Aramco en 2019. El valor abrió a 150 $ en su primer día y se disparó más de un 40 % en las dos sesiones siguientes, llevando momentáneamente la capitalización de la empresa por encima de Amazon y Microsoft. Ganancias tan rápidas atraen inevitablemente capital a corto plazo, y que los primeros inversores tomen beneficios tras subidas tan pronunciadas es un comportamiento habitual tras cualquier OPV de alto perfil.

En segundo lugar, valoraciones elevadas exigen validación de resultados. SpaceX debutó con una valoración de unos 1,77 billones de dólares, equivalente a unos ingresos previstos para 2026 de 38 900 millones y una ratio precio/ventas de 51,4 veces. Este múltiplo refleja unas expectativas extremadamente optimistas sobre el crecimiento futuro de SpaceX: no solo se espera que Starlink siga expandiéndose a gran ritmo, sino que también los lanzamientos de cohetes, los contratos gubernamentales y la infraestructura espacial aporten resultados en todas las áreas. A 225 $ por acción, el mercado ya había descontado por completo, e incluso en exceso, la "historia"; a 140 $, los inversores esperan que los "números" respalden esa historia. SpaceX registró una pérdida neta de 4 900 millones en 2025 y perdió otros 4 280 millones en el primer trimestre de 2026. Aunque las grandes pérdidas no son necesariamente una señal bajista (las tecnológicas de alto crecimiento suelen registrar pérdidas durante su expansión), sí elevan el listón de exigencia con el que el mercado analiza la rentabilidad futura.

En tercer lugar, la estructura de free float amplifica la volatilidad. La OPV de SpaceX solo puso en circulación el 4,3 % de las acciones, con Musk manteniendo el 49 % en propiedad directa. Esto significa que las acciones realmente negociables son extremadamente escasas, por lo que cualquier movimiento de capital se magnifica: la presión compradora dispara rápidamente el precio, mientras que la presión vendedora acelera las caídas. El veterano inversor George Nobler advirtió recientemente que SpaceX afrontará en los próximos meses una oleada de desbloqueos de acciones de insiders y posibles ventas; su precio objetivo personal para SpaceX es de apenas 30 $ por acción. Aunque esta visión bajista no es compartida por la mayoría de instituciones de Wall Street, la presión de desbloqueo es sin duda una variable de oferta a corto plazo que conviene vigilar.

¿Por qué Wall Street sigue siendo alcista? El salto de valoración de "compañía de cohetes" a "plataforma de infraestructura"

Pese al retroceso en curso, las principales instituciones de Wall Street mantienen un elevado optimismo respecto a las perspectivas a largo plazo de SpaceX. Según FactSet, el precio objetivo medio de los analistas es de 236 $, con Arete Research en 401 $, Morgan Stanley en 300 $ y Goldman Sachs en 205 $. Bank of America inició cobertura la semana pasada con recomendación de "Comprar" y objetivo de 235 $. Raymond James fue más allá y situó su objetivo en 800 $, lo que implicaría una capitalización superior a los 10 billones.

Estos precios objetivo no son predicciones sobre movimientos a corto plazo, sino que reflejan una redefinición fundamental del modelo de negocio de SpaceX.

Starlink se consolida como el motor central de crecimiento. A 5 de junio de 2026, Starlink contaba con unos 12 millones de suscriptores, con un ingreso medio por usuario (ARPU) de unos 66 $ tanto en el segmento empresarial como en el de consumo. El EBITDA ajustado de Starlink alcanzó los 7 200 millones en 2025 y 2 100 millones en el primer trimestre de 2026. El negocio de banda ancha satelital ha entrado en una fase de ingresos recurrentes y generación significativa de caja. Los analistas estiman que, si la rentabilidad de los activos de Starlink iguala el 60 % de otras compañías satelitales comparables, este segmento podría valorarse en torno a los 600 000 millones. Starlink está transformando a SpaceX de una "empresa de lanzamientos de cohetes" a un "operador de infraestructura de internet espacial", cuya lógica de valoración se acerca más a la de las tecnológicas de plataforma que a la de los fabricantes aeroespaciales tradicionales.

Los lanzamientos comerciales de cohetes han construido un foso competitivo. Antes del Falcon 9, los costes de lanzamiento estaban entre 10 000 y 20 000 dólares por kilogramo; el Falcon 9 los redujo a unos 2 000, y el Falcon Heavy a 1 000. Si Starship logra la reutilización total, los costes podrían bajar aún más, hasta 50–100 dólares por kilogramo. El analista Epstein, de Bank of America, describió esta reducción como una "autopista hacia las estrellas", comparándola con el impacto transformador del ferrocarril en el Oeste americano. La caída exponencial de los costes no solo consolida la cuota de SpaceX en lanzamientos comerciales, sino que también abre la viabilidad económica para escenarios empresariales más ambiciosos, como centros de datos espaciales y manufactura en órbita.

La era de la IA impulsa nueva demanda de infraestructura espacial. Epstein señaló en entrevistas que los centros de datos espaciales no son "enormes clústeres de GPU flotando en el espacio", sino "computación orbital distribuida". Como ingeniero aeroespacial de formación, subrayó que este concepto es técnicamente viable: Starlink ya cuenta con más de 10 000 satélites interconectados formando un "internet láser en el espacio", algo que los escépticos consideraban imposible. La refrigeración y el suministro eléctrico "son solo retos de ingeniería, y esta es una compañía excepcionalmente buena en ingeniería". El analista Dan Ives, de Wedbush, también considera que SpaceX "está bien posicionada para convertirse en un gran proveedor de hiperescala en conectividad, lanzamientos y la infraestructura de IA".

¿Por qué SpaceX y Tesla están bajo presión?

El 14 de julio, las acciones de Tesla también cayeron un 3,19 %, cerrando en 394,76 $. La debilidad simultánea de SpaceX y Tesla no refleja un deterioro de los fundamentales de ninguna de las dos empresas, sino cambios de fondo en el entorno macroeconómico.

Desde el segundo trimestre de 2026, la orientación restrictiva de la Reserva Federal ha lastrado de forma constante a los valores de crecimiento con altas valoraciones. En un entorno macro de tipos persistentemente elevados, las preferencias del mercado han pasado de "comprar crecimiento futuro" a "centrarse más en beneficios ya realizados". Los activos de crecimiento en sectores de largo plazo como IA, aeroespacial y nuevas energías sufren una presión sistémica significativa sobre sus valoraciones. Como empresa que aún no ha alcanzado rentabilidad anual pero ya cotiza en el rango de los billones, SpaceX es, de forma natural, una de las más afectadas por esta rotación de estilos.

Además, SpaceX y Tesla comparten el llamado "descuento Musk": cuando el mercado duda de cualquier parte del imperio empresarial de Musk, esas sensaciones suelen extenderse al resto de compañías vinculadas. Aunque ambas operan de forma independiente, los inversores tienden a valorar el "riesgo Musk" como un paquete conjunto.

Catalizadores clave a vigilar en adelante

El avance en la comercialización de Starlink es la variable más relevante a corto plazo. Las tasas de crecimiento de usuarios, la firma de contratos empresariales y la posibilidad de que Starlink busque su propia salida a bolsa influirán directamente en la reevaluación del valor central de SpaceX.

Los avances continuos en operaciones de lanzamiento son igualmente importantes. El 13.º vuelo de prueba de Starship está programado para el 16 de julio. Aunque Epstein no espera que en este test se logre la reutilización total de la segunda etapa, confía en ver que el proyecto "avanza en la dirección correcta". Cualquier hito técnico puede actuar como catalizador positivo para la acción.

La próxima ronda de financiación o el precio de transacción proporcionarán referencias clave al mercado. Que SpaceX logre superar de nuevo los 200 $ (o incluso desafiar su máximo post-OPV) dependerá de la materialización de estos catalizadores de negocio.

Conclusión

La caída de SpaceX desde los 225 $ hasta el entorno de los 140 $ (más de un 38 % de retroceso acumulado) es, en esencia, un ajuste normal para un activo tecnológico de alta valoración en un contexto de reprecificación de mercado, no una ruptura de su lógica de inversión a largo plazo. La euforia de la OPV llevó la acción a niveles que requerirán años de resultados para justificar; el retroceso actual simplemente acerca el precio a su valor real.

A medida que el mercado pasa de la fase de "contar historias" a la de "verificar el valor de negocio", la valoración futura de SpaceX dependerá cada vez más de métricas empresariales cuantificables: crecimiento de ingresos de Starlink, generación de caja de los lanzamientos y capacidad de comercialización de la infraestructura espacial. Los inversores dispuestos a mirar más allá de la volatilidad a corto plazo deberían centrarse no en "si la acción subió o bajó hoy", sino en "cuánto creció la base de usuarios de Starlink el próximo trimestre", "cuánto han bajado los costes de lanzamiento de Starship" y "si aumentan los contratos de centros de datos espaciales". Desde esta perspectiva, la narrativa de largo plazo de SpaceX sigue intacta: el mercado solo quiere ver más pruebas.

FAQ

P1: ¿Por qué han caído tanto las acciones de SpaceX recientemente?

Las acciones de SpaceX bajaron desde el máximo de 225,64 $ el 16 de junio hasta los 139,14 $ el 14 de julio, una caída acumulada superior al 38 %. Las principales razones: recogida de beneficios tras la OPV por parte de los primeros inversores, una valoración muy exigente (ratio precio/ventas por encima de 51 veces) que requiere mejores resultados y la volatilidad amplificada por una estructura de free float en la que solo el 4,3 % de las acciones son negociables.

P2: ¿Cuál es el patrimonio actual de Elon Musk?

Según datos en tiempo real de Forbes, el patrimonio de Musk era de 879 300 millones de dólares el 14 de julio, 379 000 millones menos que el máximo de 1,45 billones del 16 de junio, y por debajo del umbral de los 900 000 millones. Sigue siendo la persona más rica del mundo, con unas 4 800 millones de acciones de SpaceX y unos 700 millones de Tesla.

P3: ¿Cómo ve Wall Street las perspectivas a largo plazo de SpaceX?

Las principales instituciones mantienen una visión ampliamente alcista. Los datos de FactSet sitúan el precio objetivo medio de los analistas en 236 $, Bank of America lo fija en 235 $ con recomendación de compra y Raymond James lo eleva hasta 800 $. La lógica central: Starlink ya es rentable, los costes de lanzamiento siguen bajando y la infraestructura espacial tiene un gran potencial a largo plazo.

P4: ¿Cuál es la escala actual del negocio de Starlink?

A 5 de junio de 2026, Starlink contaba con unos 12 millones de suscriptores y un ingreso medio por usuario de unos 66 $. El EBITDA ajustado del segmento alcanzó los 7 200 millones en 2025 y 2 100 millones en el primer trimestre de 2026, marcando el paso a una rentabilidad sostenida.

P5: ¿Cuáles son los principales catalizadores futuros para SpaceX?

Puntos clave: el 13.º vuelo de prueba de Starship (16 de julio), el crecimiento de usuarios de Starlink y el avance en contratos empresariales, y si SpaceX logra superar de nuevo los 200 $. A largo plazo, nuevas líneas de negocio como los centros de datos espaciales y la infraestructura de IA podrían impulsar una revalorización fundamental.

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