El 28 de julio de 2026 (hora de Pekín), el sector estadounidense de semiconductores sufrió una oleada repentina de ventas. Las acciones de NVIDIA cerraron en 196,51 $, con una caída del 4,99 % en una sola jornada, el mayor descenso diario desde el 5 de junio. La capitalización bursátil de la compañía se redujo en unos 250 000 millones de dólares en una sola sesión, hasta situarse en 4,76 billones. Durante la sesión, el precio llegó a caer hasta 195,44 $, más de 11 dólares por debajo del cierre previo de 206,84 $.
Paradójicamente, esta venta masiva fue provocada por lo que la propia NVIDIA calificó como "buenas noticias".
En la última semana, NVIDIA anunció tres acuerdos de gran envergadura: una alianza de infraestructuras de IA con el grupo surcoreano SK Group valorada en más de 500 000 millones de dólares; negociaciones en curso para aportar hasta 250 000 millones en garantías de financiación a OpenAI, facilitando así el arrendamiento de un supercentro de datos de 10 gigavatios que SoftBank está desarrollando en Ohio; y conversaciones independientes con OpenAI para financiar la adquisición de chips por hasta 350 000 millones. El valor total de estos acuerdos supera los 750 000 millones de dólares, unas 3,5 veces los ingresos previstos de NVIDIA para el ejercicio fiscal 2026.
Sin embargo, la respuesta del mercado fue una venta generalizada. NVIDIA no fue la única afectada: el Philadelphia Semiconductor Index cerró con una caída del 2,23 % ese día, tras llegar a perder casi un 5 % durante la sesión. Western Digital se desplomó un 11,02 %, SK Hynix bajó un 7,47 %, AMD cayó un 5,17 % y ASML retrocedió un 5,8 %. Apple, por su parte, subió un 1,17 % y cerró en 336,91 $, elevando su capitalización bursátil hasta unos 4,95 billones. Por primera vez desde abril de 2025, Apple superó a NVIDIA en valor de cierre, recuperando el liderazgo mundial.
En el fondo, esta oleada de ventas no se debió a una pérdida repentina de confianza en la inteligencia artificial. Más bien, los inversores empezaron a plantearse una cuestión fundamental: ¿Por qué un fabricante de chips necesita utilizar su propio crédito para garantizar que sus clientes puedan comprar sus chips?
Grietas en la lógica del gasto de capital en IA
Para comprender esta corrección, es necesario repasar cómo ha valorado el mercado a NVIDIA en los últimos años.
Desde finales de 2022 hasta 2025, la creciente demanda de GPUs impulsó las acciones de NVIDIA más de un 1 100 %. La lógica era sencilla: la demanda de IA crece → los proveedores cloud amplían sus centros de datos → compran GPUs de NVIDIA → los ingresos de NVIDIA aumentan → sube el precio de la acción. Los grandes proveedores cloud acumulaban carteras de pedidos de hasta 1,45 billones de dólares, y el desequilibrio entre oferta y demanda de capacidad de cómputo parecía inalterable.
No obstante, desde 2026 han empezado a aparecer fisuras en esta cadena lógica. Las ganancias acumuladas de NVIDIA en el año se han reducido al entorno del 4 %–5,4 %, por debajo del avance aproximado del 8 % del S&P 500.
Las dudas del mercado han pasado de "¿hay demanda de IA?" a "¿de dónde sale el dinero para esa demanda de IA?". La demanda de chips sigue siendo sólida, pero los clientes dependen cada vez más del apoyo financiero de la propia NVIDIA, lo que significa que el tamaño de los pedidos que ve el mercado podría no reflejar plenamente la capacidad real de pago de los clientes. La sostenibilidad del crecimiento de los ingresos por IA depende de que estas empresas deficitarias logren generar flujo de caja positivo, y no solo de que sigan captando fondos.
Este es el núcleo de la polémica sobre la "financiación circular".
Cada dólar en el circuito
La estructura de la "financiación circular" se desglosa en tres niveles:
Primer nivel: NVIDIA ofrece una garantía de financiación de 250 000 millones de dólares a OpenAI. OpenAI no cuenta actualmente con un rating crediticio de grado de inversión: sigue quemando caja. Con el respaldo crediticio de NVIDIA, los prestamistas están dispuestos a financiar el proyecto del centro de datos a menores costes.
Segundo nivel: El centro de datos lo desarrolla SB Energy, filial de SoftBank, en Piketon (Ohio). Se prevé que tenga una capacidad de 10 gigavatios, suficiente para abastecer a 8 millones de hogares estadounidenses. La inversión total superaría los 500 000 millones de dólares.
Tercer nivel: NVIDIA negocia también por separado con OpenAI una financiación para la adquisición de chips de hasta 350 000 millones. Sumando la garantía de 250 000 millones, la exposición de NVIDIA a este único cliente podría alcanzar los 600 000 millones, mientras que sus ingresos anuales rondan los 216 000 millones.
El circuito completo funciona así: NVIDIA otorga la garantía → SoftBank construye el centro de datos → OpenAI arrienda capacidad de cómputo → OpenAI utiliza los fondos avalados por NVIDIA para comprar chips de NVIDIA → NVIDIA registra el ingreso → y emplea los recursos para garantizar más proyectos.
La preocupación del mercado es clara: cada dólar invertido en IA circula dentro de un mismo circuito cerrado. Si OpenAI no logra desarrollar productos que generen suficiente flujo de caja, ¿quién asume finalmente el riesgo crediticio? ¿El garante NVIDIA, el prestamista SoftBank o las entidades financieras que poseen los bonos asociados?
Michael Burry, conocido por apostar contra las hipotecas subprime, lo resumía en X: "Gira y gira. NVIDIA garantiza 200 000 millones para que ChatGPT los gaste en chips de NVIDIA." El célebre vendedor en corto Jim Chanos fue aún más directo: "¿Hemos llegado al punto del ciclo en que NVIDIA debe garantizar dos tercios del coste de los chips que vende a los centros de datos?"
Gary Tan, gestor de cartera en Allspring Global Investments, lo expresó con más diplomacia: "Aunque las inversiones y alianzas de NVIDIA han reforzado la confianza del mercado en el despliegue de infraestructuras de IA a largo plazo, los inversores siguen preocupados por la financiación circular. Cada vez más capital se destina a financiar futuros clientes de IA y el despliegue de infraestructuras."
Señales de advertencia en el mercado de crédito
El mercado bursátil puede dejarse llevar por historias de crecimiento, pero el de bonos solo atiende al flujo de caja y la capacidad de pago de la deuda.
El 27 de julio (hora de Pekín), el diferencial del CDS (credit default swap) a cinco años de NVIDIA se disparó 14 puntos básicos en un solo día, hasta situarse en 82 puntos básicos, el mayor salto diario desde que este contrato comenzó a negociarse en noviembre de 2025. Asegurar contra impago 10 millones de dólares en deuda de NVIDIA a cinco años cuesta ahora unos 82 000 dólares anuales.
Un CDS es, en esencia, un seguro contra el impago de deuda corporativa. Cuanto mayor es el diferencial, mayor es el riesgo percibido de mantener bonos de esa compañía. El repunte del CDS de NVIDIA refleja la creciente preocupación de los inversores de que el fuerte apoyo financiero a clientes de IA y a la construcción de centros de datos pueda tensionar su propio balance.
Y lo más relevante: esta reevaluación del riesgo crediticio no es exclusiva de NVIDIA. Según datos de LSEG, los precios de los CDS de Oracle, SpaceX, Alphabet, Amazon, Meta, Broadcom y otros han alcanzado máximos históricos en los últimos días. Esto pone de manifiesto la creciente inquietud del mercado ante el gasto masivo de los gigantes tecnológicos en centros de datos, chips y memoria.
John Flood, operador de Goldman Sachs, señalaba que el gasto de capital en IA ha impulsado el rally del mercado durante mucho tiempo, pero ahora los inversores empiezan a cuestionarlo: el riesgo crediticio está en el centro del debate. Como resumía un analista de Société Générale, "ahora la clave son los CDS, no el BPA (beneficio por acción)". El relato de la IA está pasando del crecimiento de ingresos al riesgo crediticio.
¿Qué está reevaluando el mercado?
La venta masiva del 27 de julio no fue solo pánico ante una burbuja de IA, sino una reevaluación sistémica de las estructuras de financiación.
Varios factores estructurales están acelerando este proceso.
El propio aumento de la deuda de NVIDIA. En junio de 2026, NVIDIA emitió 25 000 millones de dólares en bonos corporativos, la primera vez en cinco años, para financiar estos planes de inversión y garantías. Esto significa que NVIDIA no solo respalda las compras de clientes con su valor en bolsa, sino que está asumiendo apalancamiento real.
Explosión del gasto de capital en todo el sector. S&P estima que Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle gastarán conjuntamente hasta 737 000 millones de dólares en inversiones de capital en 2026, muy por encima de los 261 000 millones de 2024. Con todo el sector quemando caja a un ritmo sin precedentes, la cuestión de cuándo se logrará flujo de caja positivo ya no puede ignorarse.
Cambios en las valoraciones relativas. El PER (precio/beneficio) adelantado actual del Nasdaq 100 ronda las 21,8 veces, casi un 10 % por debajo de su media de 10 años (23,6 veces) y el nivel más bajo desde el inicio del actual boom de la IA a principios de 2023. El PER de NVIDIA está en torno a 30 veces. El mercado se pregunta ahora: ¿cuánto de estas cifras responde a demanda real y cuánto está inflado por pedidos financiados?
Conclusión
La pérdida de 250 000 millones de dólares de capitalización de NVIDIA el 27 de julio marcó un antes y un después para el mercado.
De un lado queda la lógica anterior: "crece la demanda de IA → se compran GPUs → suben los ingresos → sube la acción". Del otro, la nueva realidad: "la demanda de chips depende del apoyo financiero → el flujo de caja de los clientes es incierto → la calidad de los ingresos vuelve a estar bajo la lupa".
Los fundamentales de NVIDIA siguen siendo sólidos. El beneficio neto del segundo trimestre fue de 26 420 millones de dólares, un 59,2 % más interanual. De los 64 analistas que cubren el valor, el precio objetivo mediano a 12 meses es de 300 dólares. Pero estos datos ya no son las únicas variables que importan al mercado.
Cuando una empresa no es solo proveedora, sino también financiadora, garante e inversora en infraestructuras para sus clientes, el mercado empieza a preguntar en dos idiomas: la bolsa pregunta "¿a qué ritmo puedes crecer?"; el mercado de bonos pregunta "¿cuánto riesgo estás asumiendo?". El 27 de julio, por primera vez, la segunda pregunta se impuso a la primera.
Esto no es el final de la historia de la IA. Es el inicio de un nuevo capítulo, en el que el relato pasa de "potencia de cómputo" a "contabilidad".
Preguntas frecuentes
P1: ¿Qué es la "financiación circular" y por qué preocupa al mercado?
La "financiación circular" es un modelo en el que el proveedor actúa también como financiador o garante del cliente, creando un circuito cerrado de fondos. En el caso de NVIDIA, ofrece garantías de financiación a OpenAI, que utiliza esos fondos para comprar chips de NVIDIA. Tras registrar el ingreso, NVIDIA vuelve a garantizar nuevos proyectos. El mercado teme que esto infle artificialmente la demanda y las valoraciones, y que si los ingresos de IA no cumplen las expectativas, el riesgo crediticio se amplifique en todo el circuito.
P2: ¿Qué significa el repunte del CDS de NVIDIA?
Un CDS (credit default swap) es como un "seguro de impago" para deuda corporativa. El aumento de los diferenciales de CDS indica que el mercado percibe un mayor riesgo en mantener bonos de esa compañía. El CDS a cinco años de NVIDIA subió 14 puntos básicos en un día, hasta 82 puntos básicos, el mayor incremento desde su lanzamiento. Esto demuestra que los inversores están cada vez más preocupados por el posible impacto del apoyo financiero masivo de NVIDIA a sus clientes en su propio balance.
P3: ¿Cómo ven los analistas las perspectivas de NVIDIA?
Según la cobertura de 64 analistas, el precio objetivo mediano a 12 meses para NVIDIA es de 300 dólares. Bank of America mantiene una recomendación de "comprar" con objetivo en 350 dólares; Goldman Sachs apunta a 210 dólares. El consenso es de "compra fuerte", con 36 recomendaciones de compra y solo 1 de mantener. Sin embargo, a corto plazo, el valor sigue condicionado por el debate sobre la "financiación circular" y la incertidumbre respecto al ritmo de inversión en IA.




