¿EE. UU., Japón, Reino Unido y Francia se ponen de acuerdo en “llorar pobreza”? Detrás de una deuda de 348 billones de dólares, ¿adónde va realmente el dinero?



¿Te has planteado un fenómeno extraño? Si miras a nivel global, salvo unos pocos países ricos en recursos, casi todas las grandes potencias están gritando que “falta dinero”. La deuda de EE. UU. se acerca a 39 billones de dólares; el pago de intereses en un año ronda casi 9000 mil millones de dólares, más agresivo que el gasto militar; la deuda de Francia supera el 115% del PIB, Japón incluso ha rebasado el 240%; Reino Unido, Corea del Sur e India también luchan en el pantano de la deuda. La deuda total global no deja de dispararse hasta los 348 billones de dólares.

El dinero parece haber desaparecido por arte de magia, pero aun así hay deuda por todas partes. Entonces, ¿qué se esconde detrás de esto? Sigue leyendo y descubrirás que la respuesta es más simple de lo que imaginas, pero aun así te eriza la piel.

¿Adónde fue el dinero? Tres “monstruos que tragan” liquidez
Lo que los gobiernos han gastado en estos años es bastante claro: se lo llevan principalmente tres “monstruos que tragan”:

1. Secuelas de la pandemia y subsidios energéticos: durante la pandemia, los países emitieron deuda a gran escala y repartieron dinero para sostener la economía. Después, los conflictos geopolíticos obligaron a los gobiernos a pagar subsidios a la energía. Francia, Reino Unido, etc., tuvieron que aumentar el gasto de apoyo energético; ese dinero de emergencia a corto plazo se convirtió en una carga de intereses a largo plazo.
2. Envejecimiento poblacional y prestaciones rígidas: este es el gasto más difícil de resolver. En Japón y en Europa, las pensiones y el gasto sanitario crecen cada vez más; la recaudación tributaria no alcanza, y solo se puede rellenar el agujero emitiendo deuda. En los países de la UE, el gasto en seguridad social como proporción del PIB se está acercando rápidamente al 30%, y el auge del populismo en Europa obliga a ampliar las prestaciones, lo que agrava aún más la rigidez fiscal.
3. Gasto militar y competencia industrial: para hacer frente a conflictos geopolíticos y a la competencia industrial, todos están lanzando dinero. Rusia, tras quedar sujeta a sanciones, vio limitadas sus posibilidades de financiación en el exterior y solo puede recurrir a préstamos internos con intereses altos; Corea del Sur, por las presiones de defensa y pensiones, vio su deuda superar los 13 billones de wones; los países europeos, para reforzar inversiones en industrias estratégicas como IA y energías renovables y para competir con EE. UU. y China, solo pueden aumentar deuda y acelerar el impulso industrial.

El dinero no desaparece, solo se convierte en “deuda en papel”
Entonces, ¿a dónde va el dinero? La mayor parte termina en el mercado de bonos, transformándose en deuda en papel emitida por los gobiernos de cada país. Los tenedores incluyen fondos de pensiones nacionales, aseguradoras, bancos e inversores extranjeros.

Dicho de forma simple: el dinero que ahorras para tu pensión y con el que compras seguros, muchas veces termina comprando indirectamente esos bonos del Estado. Otra parte del dinero se usa para ayudas a corto plazo, subsidios energéticos, gasto militar y apoyo a la industria; pero la proporción destinada de verdad a infraestructura, educación e investigación y desarrollo a largo plazo no es alta. El resultado es que se estabiliza el panorama a corto plazo, pero cada mes las facturas de intereses parecen un recordatorio fijo: no se puede evitar.

La letal trampa de “pedir prestado nuevo para pagar lo viejo” en un ciclo mortal
Que estas grandes potencias “no tengan dinero” no es algo repentino, sino el resultado de acumulaciones. El dinero prestado en el pasado hoy se convierte en intereses; la nueva deuda se usa para pagar los intereses antiguos, creando un ciclo sin fin.

En EE. UU., los intereses al año se acercan a 9000-10000 mil millones de dólares; el gasto por intereses de Francia también es una cifra astronómica; Japón, aun con tipos de interés bajos, enfrenta la carga demográfica. La presión del gasto en bienestar social es alta en Corea del Sur, mientras que en India la ampliación del gasto público va de la mano con endeudarse para sostener cuentas viejas. El informe de la Asociación de Instituciones Financieras Internacionales señala que, dentro de la deuda adicional, los préstamos del gobierno representan la mayor parte; EE. UU., China y la zona del euro destacan en las contribuciones.

El dinero no desaparece: pasa de manos de contribuyentes y de inversores a manos del gobierno, y luego, a través de los bonos, vuelve a instituciones financieras y a particulares, formando un circuito cerrado. Pero este ciclo se vuelve cada vez más pesado, y los intereses se comen cada vez más espacio del presupuesto.

Conclusión: se acerca una “salida de caja” fiscal larga y urgente
Hoy, las dudas del mercado ya se han manifestado sin lugar a dudas mediante efectos en cadena de los precios de los activos. Cuando los tipos de interés altos revelan la fragilidad fiscal y el enredo político impide las reformas estructurales, la era en la que los países desarrollados dependen de la expansión de la deuda para conseguir crecimiento económico está llegando a su fin.

Quizá se acerque una larga salida de caja fiscal y una reestructuración del orden financiero. Y en esa reestructuración, quien complete primero las reformas estructurales tendrá ventaja en el próximo ciclo.
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LeekJournal
· 07-22 02:36
En pocas palabras, es vivir pidiendo dinero prestado, con intereses que se capitalizan sobre intereses; al final, quien paga la cuenta es la gente común.
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