Cuando un padre estúpido dice con orgullo: "Mi hijo es muy obediente", no se da cuenta de que esto no es una prueba de éxito educativo, sino una señal de que un ser vivo está perdiendo su subjetividad. Un niño al que se le exige obedecer siempre, nunca rebelarse y nunca expresarse, en esencia está siendo domesticado, no criado. El propósito de la educación nunca ha sido formar a una persona obediente, sino cultivar a alguien que pueda pensar de forma independiente, atreverse a elegir y estar dispuesto a asumir las consecuencias. Si una persona es entrenada desde pequeño solo para satisfacer las expectativas de los demás, cuando crezca no solo perderá su personalidad, sino también la capacidad de encontrar su propio valor en la vida. La verdadera vida no es vivir como otros quieren que vivas, sino encontrar tu propio lugar y responsabilizarte de tus decisiones.

Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado