El déficit comercial entre Europa y China supera los 400 mil millones de euros: Macron propone un "arancel equivalente europeo" para responder a la dumping de productos chinos a bajo precio

El déficit comercial entre Europa y China se ampliará a 360.6 mil millones de euros (aproximadamente 414 mil millones de dólares) en 2025, un aumento del 15% anual, y en los primeros cuatro meses de 2026 volverá a expandirse un 10%.
(Resumen previo: Macron critica duramente a Trump por querer "desintegrar Europa": la UE no debería doblegarse, y esta semana se definirá)
(Información adicional: ¿Sin esperanza en las negociaciones arancelarias entre EE. UU. y la UE? La UE: preparada con "cientos de miles de millones de euros" en represalias arancelarias, y en caso de ruptura de negociaciones, se activará la herramienta ACI)

Índice de este artículo

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  • Macron: La UE necesita su propia sección 301
  • Las medidas existentes no son suficientes, las investigaciones se retrasan una y otra vez
  • Entre EE. UU. y China: el doble dilema de la UE
  • China traslada su valor en la cadena de suministro, impactos más difíciles de resolver

La paciencia de Europa ante el desequilibrio comercial con China se acerca a un punto crítico. Según datos de la Oficina de Estadísticas de la UE, el déficit comercial de la UE con China alcanzó los 360.6 mil millones de euros en 2025 (unos 414 mil millones de dólares), un crecimiento del 15% respecto a 2024. En 2026, en los primeros cuatro meses, el déficit se amplió un 10% más.

Detrás de estas cifras, está la entrada constante de productos chinos a bajo precio en el mercado europeo, impactando duramente la realidad de la manufactura local. Un diplomático de la UE dijo esta semana a Reuters: "Vivimos en un mundo de lobos. Ya no estamos en la era de los arcoíris rosados."

Macron: La UE necesita su propia sección 301

Frente a la persistente deterioración del déficit, el presidente francés Macron ha declarado claramente su dirección de acción. Dijo: "Debemos tomar medidas de protección, medidas defensivas." Y llamó a la UE a activar una "versión europea de la sección 301".

La sección 301 es una disposición de la Ley de Comercio de EE. UU. de 1974, que autoriza al gobierno a imponer aranceles por prácticas comerciales injustas o discriminatorias. Tras que la Corte Suprema de EE. UU. anuló el año pasado los aranceles globales impuestos por Trump bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), Trump dejó claro que usaría la sección 301 como principal herramienta contra el déficit comercial.

Según el Financial Times, esta propuesta ha sido respaldada por varios países miembros: Alemania, Polonia, Países Bajos y Bélgica han expresado su apoyo, esperando que la UE tenga una autorización más rápida para imponer aranceles a China. Al mismo tiempo, Francia, Italia, Países Bajos y Lituania, en un documento conjunto, piden a la UE estudiar mecanismos para limitar la dependencia excesiva de un solo país, incluyendo posibles nuevas tarifas o cuotas.

Las medidas existentes no son suficientes, las investigaciones se retrasan una y otra vez

La UE no ha estado inactiva. En 2024, ya impuso aranceles a los vehículos eléctricos chinos y abrió investigaciones antidumping y de subsidios contra Beijing.

Sin embargo, los procedimientos de investigación son largos y lentos. Además, la principal medida defensiva actual de la UE, en su marco legal, debe aplicarse globalmente, lo que significa que incluso si se dirige a China, otros socios comerciales con buena relación con la UE también podrían verse afectados, generando costos diplomáticos innecesarios.

Un diplomático senior de la UE dijo a FT: "En noviembre del año pasado, todavía discutíamos; la situación con China se volvió intolerable y había que actuar. Ahora estamos aquí, hablando de lo mismo." Esta frase revela la profunda crisis en el mecanismo de toma de decisiones de la UE, donde la falta de consenso y la lentitud en la acción son evidentes.

Entre EE. UU. y China: el doble dilema de la UE

La situación actual de la UE es muy similar a la de EE. UU. antes del impacto de los aranceles en "Día de la Liberación": el deterioro del equilibrio comercial, la presión interna creciente, pero con temor a las represalias del adversario.

China tiene varias cartas de represalia. En los enfrentamientos arancelarios entre EE. UU. y China, además de los aranceles recíprocos, China ha utilizado restricciones en exportaciones de tierras raras como una estrategia clave. La dependencia de Europa en tierras raras y minerales críticos chinos también es profunda, y en caso de conflicto, los costos serían elevados. Por ello, la UE actualmente opta por mantener la calma, priorizando el diálogo y planificando legislación para diversificar las cadenas de suministro clave, reduciendo la dependencia de un solo país.

El problema es que este proceso no avanza con rapidez. La presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyen, acusó públicamente a China en verano pasado de distorsionar el comercio y limitar el acceso de las empresas europeas al mercado. Sin embargo, admitió que los esfuerzos previos para incentivar a las empresas a diversificar sus cadenas de suministro no han sido suficientes, por lo que las nuevas regulaciones serán de carácter obligatorio.

China traslada su valor en la cadena de suministro, impactos más difíciles de resolver

Lo que más preocupa a los funcionarios europeos es la transformación en la estructura de exportación de China. La percepción tradicional era que China se especializaba en productos de bajo costo y mano de obra intensiva, pero en los últimos años, las empresas chinas han avanzado claramente hacia industrias de mayor valor agregado: vehículos eléctricos, semiconductores, dispositivos industriales, e incluso algunos sectores de manufactura avanzada, donde ya compiten con Japón y Corea del Sur, incluso en el mercado de alta gama.

Estados Unidos, la UE y otras economías principales han estado instando a Beijing a cambiar su modelo de crecimiento, pasando de la exportación a la expansión del consumo interno. Sin embargo, la demanda interna en China sigue débil, y las empresas trasladan su capacidad excedente al extranjero, a menudo ofreciendo precios inferiores a los de los productores locales. Según la OCDE, entre 2005 y 2024, las subvenciones gubernamentales a empresas chinas fueron de 3 a 8 veces mayores que las de las empresas de los países miembros de la OCDE, siendo esta la base de las acusaciones de "competencia desleal".

Hoy, aunque las barreras comerciales de EE. UU. siguen siendo altas y EE. UU. y China mantienen una tregua, los productos chinos bloqueados en EE. UU. están fluyendo con fuerza hacia Europa y otros mercados. La reconfiguración del escenario comercial coloca a la UE en una posición doblemente difícil, cada paso con gran peso.

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