Silicon Valley invierte cientos de millones de dólares en centros de datos de IA marítimos: energía de las olas + enfriamiento, con inversión de grandes figuras como Peter Thiel

Portland, la startup Panthalassa, completa una ronda de financiación Serie B de 140 millones de dólares, liderada por Peter Thiel, con la participación de inversores destacados de Silicon Valley como Marc Benioff, Max Levchin, entre otros. La compañía planea desplegar nodos de computación AI flotantes que generan energía a partir de olas en el Pacífico Norte.
(Resumen previo: Elon Musk afirmó que los centros de datos AI en el espacio “sucederán sin duda”, mientras que la IPO de SpaceX advierte que podría no realizarse)
(Información adicional: Primer caso en EE. UU.) Maine propone prohibir la construcción de grandes centros de datos, debido a la creciente oposición por el alto consumo energético de la AI.

Índice de este artículo

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  • Computación impulsada por olas
  • Prototipo de diez años, tres generaciones de pruebas, 2027 será el inicio comercial
  • Mar vs. tierra: los cuellos de botella en la red eléctrica empujan la computación hacia el borde

Una enorme esfera de acero flotando en el mar, con un tubo vertical que se extiende desde su base, las olas la golpean, empujando columnas de agua hacia una reserva de presión, que luego libera agua para impulsar una turbina, generando electricidad que alimenta directamente los chips AI en su interior. Esta es la línea tecnológica que Panthalassa ha estado probando en el Pacífico durante diez años.

Esta semana, esta empresa con sede en Portland, Oregón, anunció que completó una ronda de financiación Serie B de 140 millones de dólares, liderada por Peter Thiel, con inversores como John Doerr, TIME Ventures de Marc Benioff, SciFi Ventures de Max Levchin, Susquehanna, el fabricante de servidores Super Micro Computer (Supermicro), Sozo Ventures, entre otros.

El capital en Silicon Valley en torno a los “centros de datos AI en el mar” ya suma varios cientos de millones de dólares.

Computación impulsada por olas

La idea tradicional es enviar electricidad desde las plantas generadoras a los centros de datos; la propuesta de Panthalassa es mover la capacidad de cómputo cerca de la fuente de energía, y luego transmitir los resultados mediante satélites. No se trata de circuitos que recorren largas distancias, sino de datos que viajan largas distancias, y el costo marginal de transmisión de datos es mucho menor que el de transmitir electricidad a través del océano.

Cada “nodo de computación impulsado por olas” es una unidad autosuficiente: las olas proporcionan energía, el agua de mar ofrece refrigeración, y los satélites facilitan la comunicación. Tras recibir el modelo AI desde tierra, el nodo procesa las solicitudes en alta mar, y los resultados se envían a los clientes vía satélite. Todo el proceso no depende de la red eléctrica terrestre, ni requiere construir subestaciones o nuevas líneas de transmisión en tierra.

Además, la refrigeración en alta mar es una ventaja estructural directa para la computación en el mar. Los centros de datos terrestres necesitan consumir mucha electricidad y agua dulce para mantener los servidores a temperaturas seguras; en cambio, el entorno oceánico, con temperaturas más bajas, reduce casi a cero estos costos en el diseño.

Considerando que los grandes centros de datos consumen actualmente hasta un 30% de su energía en refrigeración, esta diferencia podría representar una reestructuración significativa de costos.

Prototipo de diez años, tres generaciones de pruebas, 2027 será el inicio comercial

Panthalassa no es una startup de recién creación. Desde su fundación en 2016, el equipo ha probado en el mar tres generaciones de prototipos, cada una validando diferentes hipótesis de ingeniería: la estabilidad de la generación de energía por olas, la durabilidad en condiciones adversas, y los límites de latencia y ancho de banda en la comunicación satelital.

El uso específico de los fondos de la ronda Serie B, según el comunicado oficial, se divide en dos: primero, completar la construcción de una planta de prueba cerca de Portland para escalar la producción de hardware de los nodos; y segundo, acelerar el despliegue del tercer nodo comercial, Ocean-3. Según el plan, Ocean-3 se desplegará en el Pacífico Norte en 2026 y entrará en operación comercial en 2027.

No obstante, los expertos advierten que ejecutar inferencias de AI en alta mar implica primero transferir los parámetros del modelo a los nodos marítimos y responder continuamente a las solicitudes desde tierra. Cuanto mayor sea el tamaño del modelo, mayor será el costo inicial de transferencia; si hay muchos nodos distribuidos, la complejidad de sincronización y gestión de versiones también aumentará.

Estos no son problemas insuperables, pero sí desafíos adicionales que no enfrentan los centros de datos terrestres.

Mar vs. tierra: los cuellos de botella en la red eléctrica empujan la computación hacia el borde

Panthalassa apuesta por el océano, y la lógica detrás de esto es que la presión política y de infraestructura para ubicar centros de datos en tierra está aumentando sistemáticamente.

Maine, por ejemplo, ha aprobado una prohibición en la construcción de grandes centros de datos, citando que el consumo energético de la AI en entrenamiento y inferencia ya afecta la red eléctrica local y la vida de los residentes. Opiniones similares están surgiendo en otros estados de EE. UU. y en algunas regiones de Europa, con propuestas legislativas en proceso.

La lista de inversores en sí misma es una señal. Thiel, Doerr, Levchin, Field, estos nombres en Silicon Valley representan no solo financiamiento, sino también un respaldo de mercado a una visión tecnológica a largo plazo.

La generación de energía a partir de olas no es una tecnología nueva, pero acoplarla directamente con la capacidad de inferencia AI, eliminando la necesidad de una red eléctrica intermedia, es lo que realmente hace Panthalassa. La pregunta clave será si podrán entregar datos comerciales medibles para 2027, lo que determinará si esta ruta será el inicio de la próxima generación de infraestructura de computación, o solo una narrativa de financiamiento cuidadosamente diseñada.

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