La estrategia actual de funcionamiento de BSC es interesante: los proyectos ecológicos operan por separado, solo aquellos que logren romper el cerco recibirán apoyo posterior. A simple vista, la lógica parece coherente, pero en la práctica existen dos problemas inevitables: los manipuladores y los minoristas están en espera, ninguno se atreve a ir all-in fácilmente, por miedo a quedar fuera si no cuentan con el respaldo oficial posterior. El resultado es muy realista: la falta de una señal clara de apoyo oficial y políticas de respaldo continuas han llevado a todo el ecosistema a un ciclo de caída silenciosa. Una predicción aún más pesimista es que, si esta actitud no cambia, se verá que muchos proyectos finalmente pasarán desapercibidos. Este estancamiento no favorece el desarrollo a largo plazo de todo el ecosistema.

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